4. - Can Mamella

Vapor del hilo, Vapor del Rec, Can Fabra, Ca l'Alsina en Sant Andreu, la Española a San Martín, Los Ingleses a Borgonyà ... En la Fabra se le dado muchos apodos, pero posiblemente el más usado sea el de Can Ubre. A este hecho se le han dado muchos significados; uno de los mas similares es que era porque trabajaban muchas mujeres, no debemos olvidar que el 80% del personal eran mujeres y bien, probablemente si que arranca de ahí el nombre, pero lo que hizo que todos los centros de trabajo de la empresa se la conoces como Can ubre es que tenía tantas ventajas que era como una enorme teta que siempre manara.

Una exposición muy detallada de todas las ventajas sería muy costosas, ya que son muchas y muy variadas, pero os haré una exposición de las más importantes.

En los últimos años del siglo XIX y principios del XX, cuando no existía ninguna ley que amparara a los trabajadores cuando estaban enfermos o se retiraban, pues si estaban enfermos simplemente no cobraban y si plegaban de trabajar para la edad tampoco, piense que el "Retiro Obrero ", el primer esbozo de Seguridad Social en España, no entró en vigor hasta septiembre de 1921, y aún eran muy afortunados los obreros que lo tenían, pues pocas empresas les apuntaban, a Fabra desde hacía años había un servicio antituberculoso, enfermedad muy extendida en aquella época, y "un sistema de ayuda a quien por razón de salud se veía obligado a causar baja en el trabajo", como dicen textualmente, unas memorias de la empresa.

En 1904, ya entonces, C.A. Hilaturas de Fabra y Coats, concedía una pensión voluntaria de jubilación a sus trabajadores, que por razón de edad dejaran de trabajar. Bastante después se creó la "Caja de Jubilaciones Textil" y en 1930 la Fabra instauró que las mujeres se podían jubilar 5 años antes que los hombres, es decir a los 60, y con unas condiciones más ventajosas. Esto, que se hizo pues se consideró, y con razón, que el trabajo de la mujer en la fábrica textil era muy duro, ha perdurado, como una concesión especial en el sector textil de la Seguridad Social, para todas aquellas mujeres que empezar a trabajar en el sector antes del 1 de enero de 1967. en 2004 se jubilaron anticipadamente las últimas trabajadoras de Fabra que podían acogerse a este derecho.

Cuando un trabajador se jubilaba se le concedía un complemento trimestral, que la empresa le abonaba de por vida. Esto duró hasta los años 80.

No hace mucho en José Vicente Fabra me recordaba que también fue la primera empresa en conceder vacaciones pagadas a sus trabajadores. Una semana y una peseta al día ... pero es que estamos hablando de 1920 !.


Cartilla del Retiro Obrero Año 1921


Cartilla del "Montepio de Empleados de Hilaturas de Fabra y Coats y filiales", Años 60

Cartilla del "Seguro de Enfermedad", Lei de 1947






Cartilla de la Revisión Anual Médica. En ella tan solo había la fecha,  la firma del médico y generalmente, "ATT", Apto Todo Trabajo.

Pàgina interior de la cartilla, con datos del titular


Algunos datos de la Revisión Médica de un trabajador.

A principios de siglo estableció un servicio médico particular. Algunos médicos como el Dr. Ferrer, el Dr. Salvatella, el Dr. Molino, el Dr. Lara, la saga de los Sauqué, tres generaciones, el Dr. González Ribas, su hijo, el Dr. González Maestros, Paco y Pedro Castellano, el Dr. Cabeza, por accidentes de trabajo, la Clínica del Dr. Seguí ... son algunos de los que han trabajado en Fabra.

Donde ahora hay Hacienda estaba el Consultorio, y tanto los trabajadores como sus familias tenían el médico de cabecera

pero también especialistas y pediatra. Era ni más ni menos lo que hoy llamaríamos un CAP, pero sólo por los trabajadores de la Fabra y sus beneficiarios. Cuando funcionó la Seguridad Social la empresa estuvo llamada "Empresa Colaboradora del Seguro Obligatorio de Enfermedad".

Alguna de las ventajas eran;

- A partir de la cuarta semana de estancia en cama la indemnización por enfermedad, los jornaleros pasaba del 75 al 100%

- El personal semanal y mensual el 100% desde el principio.

- La indemnización por maternidad, que era del 75% del salario de cotización, pasaba a ser su totalidad más el plus de actividad.

- Asistencia sanitaria a los beneficiarios, sin límite alguno, mientras el asegurado conservara esta condición.

- Hospitalización ilimitada tanto por los afiliados como para sus beneficiarios.

- La indemnización por accidente de trabajo se complementaba del 75 al 100%.

- La Fabra tenía también un Montepío, a través del que los empleados podían suscribir una póliza de Vida, con unas cuotas muy reducidas, ya que la empresa aportaba una cantidad igual a la cuota del trabajador.

- Cada año se hacía una revisión médico a todos los trabajadores.

Hasta bien entrados los años 70 era bastante normal que las mujeres, cuando se casaban o al menos cuando daban a luz, tenían que dejar de trabajar. La sociedad estaba montada así y además no había guarderías como ahora, pero Fabra salvó este problema poniendo Casas-Cuna en Sant Andreu, Borgonyà y Badalona. Eran totalmente a cargo de la empresa y las criaturas, desde las seis semanas hasta los 3 años, eran atendidas allí para pediatras y enfermeras, que no sólo los vigilaban, sino que enseñaban a las madres primerizas las atenciones más adecuadas que habían de recibir los bebés. Iban también a cargo de la empresa los alimentos, medicamentos, etc, etc, que fueran necesarios y la madre tenía dos medias horas por turno para ir a dar de mamar a la criatura.

A Borgonyà además, como era una Colonia, había también un colegio para niños y otro para niñas. En aquellos años tenían que ir separados, no se contagiaran !. Los maestros eran empleados de la empresa.

En la Colonia también estaban las viviendas, una iglesia, un casino, economato, campo de deportes, farmacia, consultorio médico, jardines y todos los servicios que necesitaba una población moderna, de su época y para no faltar nada hay un apeadero de la línea de tren de Barcelona-Puigcerdà. Naturalmente, y una vez más, tenemos que decir que todos los gastos que ocasionaba la Colonia, iban a cargo de la empresa

Madres con los niños, en  la Casa Cuna, en la media hora para ir a verlos

Años 50.







Dia de Reyes, en el campo de deportes años 50

Fiesta de reyes, en el campo de deportes. años 50. A este niño le  ha tocado una de les bicicletas


El día de Reyes se hacía una fiesta, en el campo de deportes, en Sant Andreu, Badalona y Borgonyà, donde se obsequiaba a los hijos menores de 12 años de los trabajadores con un regalo; pelotas, muñecas, etc., y al último año un reloj. También se sorteaban bicicletas. Tambien había un Economato en Sant Andreu y, como hemos dicho, otro a Borgonyà, donde los trabajadores podían comprar productos de alimentación, limpieza y ropa a precios muy económicos y además, mensualmente, se daban al personal unos cupones para obtener gratuitamente, algunos artículos básicos. También se concedían unos préstamos, sin interés, por la compra de tejidos, ropa y confección.

Siempre uno de los grandes problemas ha sido la vivienda y Fabra también ayudó a sus trabajadores, en este campo. A Borgonyà, como hemos mencionado, al ser una Colonia Industrial se construyeron unas casetas, muy dignas por cierto, por los obreros y unas casas muy bonitas por los directores, pero, en los años 60, se construyeron pisos en Sant Andreu, en la calle Dublín y luego en la calle Concepción Arenal, en los terrenos junto al campo de deportes y donde había alguna torre de algunos directores de la fábrica. En total llegaron a haber 508 viviendas; 260 en Sant Andreu, 220 a Borgonyà, 16 en Madrid y 12 en Sevilla.

Los alquileres que pagaban era muy módicos. Para una casa en Borgonyá la familia pagaba entre 6 y 20 pesetas mensuales.

Así mismo al que no podía acceder a una de estas viviendas Fabra daba préstamos a sus trabajadores, de hasta 40.000 pesetas, a devolver en 40 meses y hasta 18.000 pesetas, a devolver en dos o tres años, para compra de muebles. Ah! Y, por supuesto, siempre sin interés.

En deportes también era muy avanzada. Además del campo de fútbol de Borgonyà, en Sant Andreu, en la Rambla de Fabra y Puig, estaba el antiguo campo de Les Hilados, posteriormente Club Deportivo Fabra i Coats. Hay hubieron equipos no sólo de fútbol, ​​sino de tenis, baloncesto femenino, tenis de mesa, frontón, petanca, pesca, caza ... aparte claro de la piscina, donde se hacían cursos por los trabajadores y familiares. Por supuesto todo a cargo de la empresa.

El Club Ancora era de tipo cultural y se había hecho teatro aficionado, visitas a Museos, Archivos, otras industrias, excursiones y también había una biblioteca en la que un empleado de la Compañía, una vez por semana, dejaba y recogía los libros que habían pedido los trabajadores.

También se daban clases de inglés y en algunos casos de cultura general.

Economato de Sant Andreu

Viviendas. Edificios de la calle Dublín, a Sant Andreu.

Viviendas. Edificios de la calle Concepción Arenal, en  Sant Andreu.

En el aspecto salarial había Convenio propio de empresa, que negociaba la Dirección de la Compañía con el Jurado de empresa. Esto es lo que había cuando el sindicato era vertical, o sea, que mandaban los franquistas y el trabajador no tenía derecho a decir ni "mú", sino quería recibir un golpe de garrote de los grises. Y es que, rígido como era el sistema, en la Fabra se sacaba el máximo provecho, ya que incluso un miembro del Jurado estaba integrado en el Consejo de Administración de la Compañía. Durante muchos años serlo Miguel Atienza Banchs y después Joan Martínez.

Ciertamente, en aquellos años, no había libertades sindicales, pero en la Fabra se aprovecharon las pocas grietas que permitía el sistema dictatorial del país, en gran parte por que la Dirección de la empresa siempre había sido de carácter muy paternalista, concepto que no hay que mirar con los ojos actuales, sino en el de los aquellos años en que un trabajador era la herramienta más barata para el patrón.

En la Fabra no hubo nunca una gran conflictividad, aunque a 1913 y hubo una huelga muy dura para conseguir rebajar los horarios de 11 a 9 horas diarias y que las mujeres y los niños no trabajaran por la noche . Lo consiguieron. Claro que habían reivindicaciones, y más de una y dos veces se "fue a la montaña". Esto significaba que en la media hora del desayuno los trabajadores y trabajadoras se asentaban en medio del patio, en frente del despacho, como modo de protesta, pero de huelgas ni hubo muy pocas.

No era raro que los incrementos salariales fueran entre un 12 y hasta un 25% de aumento. Había un sistema de "primas", o "incentivos" por el personal que trabajaba en Mano de Obra Directa, es decir, en máquinas, que aunque era duro se ganaban relativamente bien la vida. En promedio las retribuciones estaban un 40% por encima de la categoría del trabajador, y además, todo el mundo cotizaba en un grupo de tarifa superior al que le correspondía. Tengamos en cuenta que en aquellos años los topes de cotización y por tanto de futuras pensiones no era igual para todos, sino que se incrementaba con el grupo de tarifa.

A mediados de los años 60 's la plantilla era de 4.125 personas y en unas memorias de la época la empresa se vanagloria de que "a pesar de los vaivenes de la economía y de la industria la Fabra no ha instado nunca un expediente de crisis" . Ya cambiaría eso, ya !, pero serían otros tiempos y circunstancias, pero entonces había unos equipos que instruían a los aprendices, si un trabajo determinado se acababa se preparaba al personal y se readapta, estaba la figura de la maestro a departamentos que enseñaba a las mujeres cómo hacer cada tarea ...

En 1978 tuvieron lugar las primeras elecciones sindicales democráticas. Se presentaron y salieron elegidos representantes de CC.OO., UGT, USO, SOC, CNT y un Sindicato propio de NO AFILIADOS. En febrero se constituyó este primer Comité de empresa, y lo que esto escribe tuvo el honor de ser el primer secretario en representación de UGT.

Las relaciones siguieron siendo buenas con la Dirección, pero los tiempos estaban cambiando y la situación del país era convulsa. Por todas partes había huelgas y se iban cerrando empresas. Los sindicatos, tanto tiempo callados decían que era hora de combatir la manera de actuar de muchos empresarios y en la Fabra, como el trato seguía siendo bueno, íbamos trampeando, aunque nos iban avisando de que la situación de la empresa empeoraba. El 1979 se empezaron a enviar gente a casa para 6 meses, después volvían a trabajar y otros iban seis meses mas en casa. Este desempleo lo gestionaba la propia empresa con el INEM y los trabajadores el cobraban a través de Fabra e incluso tenían que venir al Departamento de Personal a sellar el paro. Si no se recordaban de hacerlo alguien del Departamento pasaba por su casa por tanto que firmaran.

Los convenios ya no eran tanto grasos. Se firmó el llamado pacto de Borgonyà, por lo que había un aumento de sólo el 8%. Al llegar a la fábrica se nos dijo "como ha firmado por esta miseria?".

Pero llegó 1981, la situación era cada vez más delicada, y la Dirección comunicó a los Comités que ese año aumento 0, pues los salarios estaban muy por encima de lo que marcaba la Ley y que además tenía que hacer un expediente de Regulación y no quedaba otra que despedir gente. Muchos no queríamos creer que fuera cierto, se pensaba que cosas así las llamaban como estrategia, se hicieron huelgas, manifestaciones en el campo de deportes, en la plaza Sant Jaume, cerradas a los comedores ... pero lo que tenía que pasar pasó y se despidieron más de 300 personas ese año, casi 200 el siguiente, cada año jubilaciones anticipadas, los hombres a los 58, las mujeres a los 53, se vendió la Casa Cuna para hacer pisos, el campo de deportes al Barça , el almacén iris también para pisos, el emblemático edificio de Brezo / Gran Vía, en el Ocaso, que bien acertado! ..., el Consultorio a Hacienda, a su lado, la entrada de la calle Grande, si construyeron unos pisos, que estropean la armonía del compleja, se cerró el Depósito de Sevilla, tras el de Madrid, 1998 la producción de hilo doméstico se cierra y en Portugal, 1999 cierra la fábrica de Borgonyà. La globalización es cada vez más galopante y la Coats, ahora ya la Coats, cierra su fábrica de San Andrés en noviembre del 2005.

Ahora todo el hilo y demás género que venden nuestros compañeros de la Coats, viene de las fábricas de Asia, de Rumania, de Turquía ... allí donde el Grupo Coats ha llevado sus fábricas.

José Vicente Fabra Muntadas, Director de la Compañia, i Joan Martínez, Presidente del Jurado de empresa.

Las primeras elecciones sindicales de la democràcia. Diario Avui de 1978

La lucha sindical. Manifestación en la Plaza de Sant Jaume. Año 1981.

Qué lejos quedan aquellos días que miles de trabajadores salían por la calle Grande, o aquellas riadas de mujeres, que no tenían neveras como tenemos, y que cada mañana a las 9, el bocadillo en una mano y el capazo al otro, entre charlatanes y risas iban hacia el mercado de San Andrés, en el que las vendedoras avisaban al resto de clientes "esperes un poquito señora, que ahora es la hora de las batas azules de la Fabra".

He conseguido hacer comprensible para que se le llamaba Can Ubre ?. Por todo esto y muchas cosas más, debemos preservar los restos de esta fábrica de hilaturas situada en el corazón de San Andrés, y que los que hemos trabajado llevamos en nuestros corazones, ya que ciertamente Can Ubre es parte viva de la historia de San Andrés, de la historia de Barcelona y de la historia de Cataluña.

Salida de los trabajadores por la calle Gran de Sant Andreu. Años 40.