Esta entrevista la ha realizado nuestra compañera Enriqueta Civil i Escala. 


José Vicente Fabra Muntades

Durante más de un siglo, la Industria Textil fue para Cataluña una gran fuente de riqueza. Se crearon fábricas por todo el país, fábricas que dieron trabajo a miles de obreros. 

Hoy entrevistamos el último representante de una estirpe, los Fabra, que a mediados del siglo XIX comenzaron a unir esfuerzos que culminaron en la creación de la empresa que todos conocimos: "C. A. Hilaturas de Fabra y Coats". Quién no ha utilizado alguna vez sus hilos para coser y bordar ?.

Desgraciadamente de aquella empresa ya no queda nada. Culpa de la crisis, de la reconversión? ... De todo hablaremos un poco.

E. C. - Sr. Fabra, en qué año su bisabuelo Camilo Fabra creó la primera fábrica y como ésta se fue desarrollando?


JV. F. - La primera fábrica la podemos situar un poco antes de 1860, ya que, según me han contado, ese año mi bisabuelo importó de Inglaterra cuatro máquinas de hilar, selfactinas decían, que fueron quemadas en la plaza pública porque decían que atentaban contra los puestos de trabajo. Sin la empresa fue evolucionando y agrandándose hasta que en 1903, el mismo mes en que murió mi bisabuelo, se fusionó con otra gran empresa escocesa la J & P Coats, fabricantes de hilos de coser y bordar, convirtiéndose en la ya conocida Fabra y Coats.

E. C. - Es cierto que su bisabuelo fue Alcalde de Barcelona?

JV. F. - Si, es cierto. Además también a él le debemos el magnífico Observatorio Fabra situado en la montaña del Tibidabo. Él era muy aficionado a la astronomía y dejó en su testamento un legado que se construyera este observatorio para la ciudad de Barcelona.

E. C. - Dicen que su era una empresa paternalista. ¿Qué quieren decir con esto?


JV. F. - Yo creo que la Dirección actuaba un poco como un buen padre. Quería que sus obreros cumplieran con sus obligaciones y, a cambio, si tenían un problema procuraba solucionarlo. Me han contado, como anécdota, que en los años veinte fue la primera empresa en España que dio una semana de vacaciones pagadas a sus obreros. Además gozaban todos de una serie de beneficios.

E. C. - De qué beneficios hablamos?

JV. F. - Por ejemplo: teníamos Casa Cuna para los hijos de las obreras, Economato y Campo de Deportes. Habíamos llegado a tener un equipo de fútbol "Club Ancora" que había participado en la liga en tercera división. También Gaudio de Servicio Médico para todos cuando todavía no se había implantado la Seguridad Social, lotes de alimentos en Navidad, regalos de juguetes para los niños de los trabajadores el día de Reyes, e incluso en las Oficinas servían cada mañana un café con leche y galletas.

E. C. - Tengo entendido que llegaron a ser 5.000 trabajadores. Había trabajo para todos?

JV. F. - Sí, sí que había, por supuesto. Sin embargo, cuando yo me incorporé a partir de 1961, ya no éramos tantos. Éramos 3.500 porque, evidentemente, las cosas habían ido mecanizando y no hacía falta tanto personal. Con todo, en las fábricas de San Andrés y Torelló, se trabajaba en tres turnos de 8 horas cada uno, es decir que las fábricas funcionaban las 24 horas del día.

E. C. - Y cuando comenzó el descenso?

JV. F. - Bueno, la historia no obedece a una sola cosa. Después de la guerra civil y de la segunda guerra mundial, la industria volvió a crecer. España, durante muchos años fue un país proteccionista. A partir del 60, comenzamos a abrirnos un poco hacia el extranjero pero se implantaron los convenios colectivos con lo que se aumentaban los salarios de una forma desproporcionada que no correspondía con la productividad que teníamos.

De cualquier manera, en el resto del mundo la industria Textil, que era una de las más primitivas y que exigía menos inversión por puesto de trabajo creado, fue desarrollándose en China y en Egipto. Poco a poco en España empezamos a tener problemas. Los años 80 y 81 hubo una crisis muy importante en el Textil que fue el inicio de la bajada. Recuerdo que en 1982 fue el primer año que tuvimos pérdidas. No éramos competitivos con el resto de Europa y Europa invertía en Asia y en Oriente Medio y paulatinamente el Textil en Europa, excepto en su vertiente de diseño, fue disminuyendo.

E. C. - El espacio que ocupaba la gran fábrica, parece ser que la ha comprado el Ayuntamiento para convertirla en equipamientos para el barrio de San Andrés. Qué sentimiento le provoca ver su empresa convertida en un museo, en un instituto o en espacios lúdicos?

JV. F. - Tengo sentimientos diferentes. Por un lado siento pena. Siento pena de ver que ya no existe la empresa que fundó mi bisabuelo y en la que, durante tantos años, trabajé como Director General y Presidente. Sí, siento pena. Por otra parte, con toda sinceridad, prefiero verla convertida en edificios de uso social público en que desaparece en ella con fines especulativos.

E. C. - El Sr. Fabra ha contestado, con su proverbial amabilidad, a todas nuestras preguntas. Algunas tal vez le han llevado recuerdos no muy agradables. Sr. Fabra, olvidelos. Quédese con los buenos momentos, que de estos, su empresa, sí puede presumir. Muchas gracias.


Enriqueta Civil i Escala

Jose Vicente Fabra

Director de Fabra & Coats, S.A-

Entrevistado

Enriqueta Civil i Escala

Ex-trabajadora de Fabra & Coats, S.A

Entrevistadora